¿Vives en México pero recibes ingresos del extranjero? Lo que debes saber sobre la residencia fiscal

¿Vives en México pero recibes ingresos del extranjero? Lo que debes saber sobre la residencia fiscal

Mudarte a México no necesariamente significa que toda tu vida económica se muda contigo. Puedes vivir en Querétaro y trabajar para una empresa estadounidense. Recibir una pensión de otro país. Tener clientes extranjeros. Mantener inversiones o una propiedad fuera de México.

Y entonces aparece una pregunta inevitable: ¿Dónde tengo que pagar impuestos?

La respuesta depende de mucho más que tu nacionalidad o el lugar donde se encuentre la empresa que te paga. El primer concepto que hay que entender es la residencia fiscal.

¿Residencia migratoria y residencia fiscal son lo mismo?

No. Una tarjeta de residente temporal o permanente acredita una condición migratoria. La residencia fiscal se determina conforme a las leyes fiscales. Aunque ambas pueden relacionarse cuando una persona establece su vida en México, no deben utilizarse como sinónimos. Esto resulta especialmente importante para extranjeros que obtienen residencia mexicana pero mantienen su vida económica principalmente en otro país.

¿Cuándo se considera que una persona tiene residencia fiscal en México?

El Código Fiscal de la Federación considera residentes en México a las personas físicas que establecen aquí su casa habitación. Cuando una persona también tiene casa habitación en otro país, entra en juego otro concepto importante: el centro de intereses vitales.

Entre los criterios expresamente previstos por la legislación se encuentran que más del 50% de los ingresos totales del año tengan fuente de riqueza en México o que el centro principal de las actividades profesionales de la persona se encuentre en el país.

Por eso no siempre es correcto reducir la residencia fiscal mexicana a una regla de contar días. Hay que analizar las circunstancias concretas.

Si soy residente fiscal en México, ¿qué pasa con mis ingresos del extranjero?

Aquí es donde las situaciones individuales comienzan a ser importantes. La Ley del Impuesto sobre la Renta establece obligaciones para las personas físicas residentes en México respecto de los ingresos que obtienen.

En una vida internacional esos ingresos pueden provenir de:

  • Salarios.
  • Servicios profesionales.
  • Empresas.
  • Inversiones.
  • Rentas de inmuebles.
  • Pensiones.
  • Venta de activos.
  • Clientes extranjeros.

Cada tipo de ingreso puede tener un tratamiento distinto. Además, puede existir un tratado fiscal entre México y el otro país. Por eso haber pagado impuestos en el extranjero no significa automáticamente que el ingreso deje de ser relevante en México.

Ser residente fiscal no necesariamente significa tener impuestos que pagar

Hay una distinción importante: convertirte en residente fiscal en México no significa necesariamente que tendrás ISR a pagar. Sin embargo, sí puedes adquirir obligaciones fiscales y de información.

Dependiendo de tus ingresos y situación fiscal, estas pueden incluir inscribirte o actualizar tu información ante el SAT, presentar declaraciones, informar determinados ingresos y mantener correctamente tu situación fiscal. En muchos casos puede existir la obligación de presentar la declaración anual aunque el cálculo resulte sin impuesto a cargo.

¿Qué pasa si trabajo desde México para una empresa extranjera?

Es una situación cada vez más común. Una persona puede vivir en Querétaro mientras recibe su salario de una empresa ubicada en Estados Unidos, Canadá o Europa. Pero el domicilio de la empresa no resuelve por sí solo la situación fiscal del trabajador. Puede ser necesario considerar dónde se realizan físicamente las actividades, la residencia fiscal del trabajador, el tipo de relación laboral, la fuente de los ingresos y los tratados internacionales aplicables.

Por eso conviene desconfiar de afirmaciones demasiado sencillas como: "Si me pagan desde Estados Unidos, no tengo que pagar impuestos en México". Puede ser cierto en determinadas circunstancias y falso en otras.

¿Qué es el RFC?

El Registro Federal de Contribuyentes (RFC) permite identificar a una persona dentro del sistema fiscal mexicano. Los extranjeros también pueden inscribirse. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) contempla expresamente procedimientos para personas extranjeras y, según el trámite aplicable, solicita documentación como el documento migratorio vigente y comprobante de domicilio.

Sin embargo: tener RFC no significa automáticamente tener impuestos que pagar. Las obligaciones dependen de la situación fiscal y las actividades de cada persona.

¿Por qué necesito un RFC si no trabajo en México?

Porque en la práctica el RFC aparece en diversos trámites de la vida económica y administrativa (p. ej., abrir una cuenta de banco). Por eso, para muchas personas que establecen su vida en México, obtenerlo termina formando parte de los trámites iniciales.

Lo importante no es solamente conseguir un RFC. También hay que asegurarse de que la información y las obligaciones registradas correspondan a la situación real de la persona.

Hay que asegurarse de que la información y las obligaciones registradas correspondan a la situación real de la persona.

¿Qué pasa con los jubilados?

Dejar de trabajar no necesariamente elimina todas las consideraciones fiscales.

Una persona jubilada puede recibir:

  • Pensiones públicas.
  • Pensiones privadas.
  • Distribuciones de cuentas de retiro.
  • Intereses.
  • Dividendos.
  • Rentas.
  • Ganancias derivadas de inversiones.

Cuando esos ingresos provienen de otro país y la persona vive en México, puede ser necesario determinar qué país tiene derecho a gravarlos y cómo funciona el tratado fiscal correspondiente, si existe. Por eso conviene revisar la situación antes de cambiar la residencia fiscal y no después.

¿Puedo tener obligaciones fiscales en dos países?

Sí puede ocurrir que las leyes internas de dos países entren inicialmente en juego. Eso no necesariamente significa pagar dos veces exactamente el mismo impuesto.

México tiene tratados fiscales con distintos países que pueden establecer mecanismos para resolver determinadas situaciones y evitar o aliviar la doble tributación. Pero la solución depende del país, del ingreso y de las circunstancias concretas.

¿Comprar una casa me convierte automáticamente en residente fiscal?

No necesariamente. Comprar un inmueble y establecer una casa habitación para efectos de residencia fiscal no son exactamente la misma pregunta. Además, una persona residente en el extranjero puede tener obligaciones fiscales mexicanas cuando obtiene ingresos cuya fuente de riqueza se encuentra en México. El propio SAT contempla expresamente esta situación. Por eso es posible tener obligaciones fiscales relacionadas con México sin que eso necesariamente resuelva por sí solo dónde está tu residencia fiscal.

¿Y si rento?

Tampoco existe una regla según la cual rentar una vivienda impida convertirse en residente fiscal. Lo importante es analizar dónde se ha establecido realmente la vida de la persona y, cuando existen viviendas en más de un país, dónde se encuentra su centro de intereses vitales. Dos personas pueden vivir en México con exactamente la misma tarjeta de residencia temporal y tener situaciones fiscales completamente diferentes.

¿Cuándo conviene consultar a un contador o fiscalista?

Especialmente cuando existen elementos internacionales.

Vale la pena obtener asesoría especializada si:

  • Trabajas para una empresa extranjera.
  • Tienes clientes en otros países.
  • Eres socio o propietario de una empresa en el extranjero.
  • Recibes una pensión extranjera.
  • Tienes inversiones importantes.
  • Eres propietario de inmuebles fuera de México.
  • Mantienes vivienda en dos países.
  • Pasarás la mayor parte del año en México.
  • Tienes obligaciones fiscales continuas en otro país.
  • No tienes claro dónde se encuentra tu centro de intereses vitales.

En estos casos, lo ideal es revisar la situación antes de la mudanza.

Mudarte implica algo más que cambiar de domicilio

Una mudanza internacional bien planeada puede verse así:

Definir la situación migratoria → analizar la residencia fiscal → identificar las fuentes de ingreso → determinar las necesidades relacionadas con el RFC → revisar obligaciones en otros países → considerar los tratados aplicables → obtener asesoría especializada cuando sea necesario → establecerse en México.

Esto no significa que mudarte a México necesariamente vaya a complicar tus impuestos. Significa que no conviene descubrir tus obligaciones fiscales después de haberte mudado.

¿Dónde entra Nexterra?

En Nexterra ayudamos a familias nacionales e internacionales con los aspectos prácticos de establecerse en México, desde inmigración y vivienda hasta trámites como la obtención del RFC.

La asesoría fiscal especializada corresponde a un contador o fiscalista, como los que forman parte de nuestra red de aliados profesionales. Cuando una mudanza involucra ingresos, inversiones u obligaciones en distintos países, reconocer esa necesidad desde el principio nos permite integrar a los profesionales adecuados dentro de tu proceso.

Porque una mudanza internacional bien planeada no termina cuando llegas a tu nuevo hogar. También implica entender qué cambia cuando comienzas a vivir aquí.

Armando Robles
Editor
¡Contáctame!